Dos adolescentes están perdidamente enamorados, pero su amor parece imposible. Ambos son hermosos y se llevan bien, pero hay un pequeño detalle: El es un vampiro. Esta es, básicamente, la historia de “Crepúsculo”, el filme basado en el best seller para adolescentes de Stephenie Meyer, en la que, al igual que en las novelas de Harry Potter, trata el tema del crecimiento en un lenguaje de fantasía.Miradas intensas, llenas de pasión a punto de desbordarse, son parte importante en “Crepúsculo”, basada en la novela homónima.
Mientras que en las novelas de J. K. Rowling se enfoca el tema de la niñez y la primera adolescencia, los libros de Meyer tratan sobre la adolescencia y las dificultades de lidiar con el primer amor, en una mezcla de romanticismo y terror. En una lectura podríamos decir que la película (y la novela) simboliza la resistencia, la tenacidad por mantener la virginidad, que es considerada una virtud por la cultura judeocristiana, y otras culturas de oriente y occidente. En otra podríamos decir que esa dificultad de poder administrar toda esa avalancha de emociones que trae consigo el primer amor es inherente a la adolescencia. La poderosa atracción que siente Edward de succionar el cuello de Bella es la metáfora que siente el adolescente de agarrar a la chica que ama sin saber exactamente qué hacer. Solo quiere hacerlo y no sabe cómo. Si sigue sus impulsos puede arruinarlo todo, así como Edward, podría matar a la chica que ama. “Crepúsculo” quiere ser el retrato de la lucha entre dejarse arrastrar por el deseo o buscar canalizarlo para llegar a algo mejor.
La película se inicia con la llegada de Bella a un pequeño pueblo del estado de Washington, al noroeste de Estados Unidos, uno de los lugares más húmedos y fríos del país. A poco tiempo de entrar al colegio, conoce a Edward por quien siente una gran atracción. Pero este busca alejarse violentamente de ella, aunque no podrá evitarlo.
Extraído de ABCdigital




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